Ha sido difícil de comprender la situación de salud de mi hijo.  En estos 5 años he tratado de dar mi mayor esfuerzo para impulsar el desarrollo de Luciano. Iniciamos una escuela y enferma, iniciamos una terapia, avanzamos y se enferma, se recupera y pasa unos días en casa y de nuevo a las actividades diarias y a la escuela.

 

 

Pero fue durante la consulta con el neumólogo y creo que a manera de terapia psicológica y desahogo, que  le platicaba sobre lo frustrante que han sido los constantes episodios de enfermedades respiratorias en Luciano,  y de cómo conforme han pasado los años estas han ido en aumento  en tiempo e impacto, sin advertir alguna diferencia a pesar de seguir con las  intervenciones médicas que nos han recomendado.  Le preguntaba si tenía algo que ver que si lo bañaba un día por la mañana y que casualmente ese día  enfermaba, o porque me atrevía comprarle un helado cuando salimos un simple sábado,  e incluso por no estar pendiente cuando agarró aquella cubeta de agua.

El doctor además de confirmarme que Luciano ya tiene un daño pulmonar difícil de tratar, me hizo ver algo muy importante y rescato ese trabajo que he venido haciendo estos años y el cual ha sido perfecto, o por lo menos el que cualquier otra madre hubiera intentado hacer por su hijo.

 

 

Mi compromiso  siempre ha sido darle la mejor calidad de vida a Luciano, con sus altibajos y momentos de felicidad se ha logrado, pero ante su enfermedad solo sigo reaccionando, tan solo hace dos días salimos del hospital nuevamente. He perdido la cuenta.  Tal vez unas 5, 8 o 9 veces en sus cortos 5 años.

 

No importa,  entendí que mi compromiso es seguir acompañandolo en este proceso, que es muy difícil verlo pasar por tantos piquetes, hospitales y procedimientos, si lo es… pero yo seguiré aquí para darle lo mejor de mi. Así sea disfrutar un helado, jugar con la tierra y hacer bolitas de masa, cada momento lo disfrutaré como si fuera nuevo. Así es como Luciano disfruta de esta vida.

En esta última neumonía tan solo Luciano estaba corriendo por la recámara junto con su hermano, se escondían debajo de las cobijas, hicieron una montaña de almohadas y peluches, fingían que yo no los veía y que se escondían de los gritos de su mamá quien desesperada los mandaba a dormir. Esa sonrisa de Luciano, que tal vez ya se sentía mal pero para él valía tanto ese momento jugando con su hermano que no le importaba. A la media hora después Luciano iniciaba con temperatura de 39, dificultad de respiración y su madre preocupada. Al día siguiente corriendo al hospital.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s